Cuando solo Dios es suficiente

Junio 2, 2020

       por MSolano

¡Muchas personas piensan en una mujer exitosa cómo una mujer que es capaz de manejar perfectamente su vida, hijos, matrimonio, trabajo, amistades y todo con GRACIA! Es este tipo de pensamiento el que hace que muchas mujeres se presionen a sí mismas y nunca se sientan que son suficientes. ¡Pero tu si eres suficiente! Quiero hablarte sobre una mujer no muy conocida pero increíblemente valiente que, por sí sola y por su fe llegó a salvar a su familia. Ella fue una mujer asombrosa, sin embargo, escuchamos muy poco sobre ella. Su nombre es Rahab. 

En el capítulo 11 de hebreos, la Biblia reconoce y destaca a aquellos que actuaron con fe extraordinaria. Estos fueron titulados los Héroes de la Fe, en la cual Rahab fue incluida. 

Entonces, ¿quién era Rahab? Rahab era una mujer que vivía en Jericó. Su casa estaba en los muros que rodeaban la ciudad para protegerlos de los ataques de sus enemigos. Rahab tomó a los dos espías israelitas y los escondió de los hombres del Rey que habían llegado a interrogarla sobre ellos. Rahab era una ramera, una prostituta, por eso no era extraño que tuviera hombres entrando y saliendo de su casa.

Rahab sabía que estos hombres vendrían a conquistar su tierra natal. La tierra prometida a israel. Israel había vagado por el desierto durante 40 años antes de poder entrar en la tierra prometida. Rahab había escuchado sobre esto y todas las cosas milagrosas que Dios había hecho para darle la victoria a los israelitas sobre sus enemigos. Rahab no era israelita, pero ella creía en el Dios de los hebreos. Ella creía que ÉL era el ÚNICO Dios verdadero y que los israelitas sin duda conquistarán la tierra.

En ese momento, Rahab tomó una decisión que cambiaría su vida, su destino y el de sus descendientes por toda la eternidad. Rahab decidió arriesgarse, ser valiente y confiar en que Dios la protegería mientras ella actuaba en FE. Rahab escondió a los espias, les dijo a los hombres del rey que ellos ya se habían ido y luego negoció con ellos.

Durante el tiempo de Rahab, las mujeres no negociaban comúnmente con los hombres menos si eran hombres extranjeros con el objetivo de buscar favor para ellas o sus familias.  Las mujeres durante ese tiempo fueron vistas como menos poderosas. Rahab era menospreciada y más aún porque era una prostituta. Una marginada en la sociedad. Pero Rahab hizo exactamente lo que tenía que hacer. Ella protegió a los espías y luego les dijo: Sé que Dios los ha traído aquí y seguramente Él les dará la victoria, así que por favor protejan, a mi familia, a mí y todas mis cosas a cambio de mi ayuda. Justamente ahí estaba la fe audaz de Rahab.