Diferencia entre el Pecado y el Fracaso

Reimar A. C. Schultze

Hay muchos cristianos que tienen buenas intenciones pero se sienten culpables y condenados. Sienten que todo lo que hacen no es suficiente. Muchos creyentes viven la mayoría de sus vidas con esta culpa que lleva a la ansiedad y depresión.

En nuestra sociedad el pecado sin culpa o juicio abunda. Los pocos individuos que entienden la seriedad del pecado y sus consecuencias muchas veces no conocen la diferencia entre lo que es y lo que no es pecado. El temor del pecado y el temor de Dios excesivo pueden destruir al hijo de Dios más genuino si no sabe distinguir entre el pecado y el fracaso. Si no combatimos este temor debilitante le abrimos la puerta al diablo para desilusionar y confundir.

Lo Que Es El Pecado

La Biblia defina el pecado de cuatro formas.

1. Esfuerzos que Fallan
"Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3:23).

Esta es la definición más comprensiva del pecado. Debes tener cuidado de no usarla fuera del contexto porque sino, tendemos a sentir que estaremos siempre en un estado pecaminoso sin posibilidad alguna de honrar a Dios.

El contexto en la cual la Biblia presenta esta definición es la redención. El objetivo del tercer capítulo de Romanas es convencer a todo humano que es pecador. El autor nos deja sin duda que ninguno es justo. Todo esfuerzo que hace el hombre para ser justo es como trapo sucio en la presencia de un Dios santo. La clave es que todos tenemos que aceptar la sangre de Jesús derramada por nosotros en la cruz. Desde ese entonces, todo pecado en una trasgresión ante Dios.

2. La Transgresión de la Ley

"Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley" (I Juan 3:4).

En las escrituras de Juan, la ley refiere a la palabra dad por Dios. Incluye todos los mandatos que dio Jesús. "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15). Bajo esta definición, el pecado es la desobediencia hacia la palabra de Dios.

3. El Descuido

"Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado" (Santiago 4:17).

Un buen ejemplo de esta definición es la parábola del buen samaritano. El sacerdote y el levita pecaron al no ayudar al hombre herido que estaba en el camino. Es importante distinguir entre el descuido intencional y el descuido accidental. Si el sacerdote y el levita no hubieran visto al hombre, no habrían pecado. La diferencia fue que sí lo vieron y por su descuido intencional pecaron.

4. La Falta de Fe
"Y todo lo que no proviene de fe, es pecado" (Romanos 14:23).

Si la falta de fe persiste, es pecado. El pecador que insiste en no creer en el evangelio, será condenado. Jesús dijo, "el que no cree, ya ha sido condenado" (Juan 3:18). Fue por falta de fe que el pueblo de Israel entristeció tanto a Dios. "¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad" (Hebreos 3:18-19). A pesar de esta condenación, hay una diferencia grande entra la falta de fe completa y tener poca fe. No creer en Dios es una falta de fe complete y es pecado. Después de aceptar a Dios la fe es algo que crece poco a poco y aun cuando sentimos que no tenemos suficiente fe, Dios entiende y nos libra de la condenación.

Lo Que No Es el Pecado

1. El Fracaso

La diferencia entre el pecado y el fracaso es nuestra voluntad. El pecado es algo que cometemos a propósito, mientras que el fracaso es algo accidental.

Los discípulos fracasaron repetidamente, pero Jesús nunca los condenó. Mas aun, cuando oró Jesús dijo, "han guardado tu palabra" (Juan 17:6). ¿Cómo es posible que los discípulos a la misma vez fracasaron y guardaron la palabra? La respuesta es simple. Todos somos débiles, inclusive los discípulos, pero Dios no condena nuestra debilidad. Es por causa de esta debilidad que fracasamos, no por la desobediencia. Mientras maduramos espiritualmente, nuestra debilidad disminuye y fracasamos con menos frecuencia.

Los discípulos nunca desobedecieron voluntariamente. Jesús lo explicó bien cuando dijo, "El espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil" (Mateo 26:41). Los discípulos tenían un buen espíritu, pero su debilidad muchas veces les llevó al fracaso. Puedes fracasar mil veces cada día, pero si lo haces involuntariamente y con buen espíritu, no es pecado.

2. La Tentación

"Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado según nuestra semejanza, pero sin pecado" (Hebreos 4:15).

Jesús fue tentado en todo pero permaneció sin pecado. El ejemplo de la vida de Jesucristo es prueba clara que el ser tentado no es pecar. El nunca se dió por vencido y nunca sometió a la tentación. Sin nos rendimos a la tentación sí caemos en pecado. Jesús se compadece de nosotros cuando somos tentados, pero no permite el pecado. Jesús espera que no nos demos por vencidos ante la tentación.

3. El Vivir con Cristo

Si vivimos con Cristo, él vive en nosotros y su amor también está en nosotros. A veces fracasamos, aun cuando vivimos con Cristo, pero no pecamos. Cuando vivimos con él nuestro espíritu es siempre obediente. "Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios" (I Juan 3:9).

No te preocupes por analizar cada conversación y cada acción despues de cada día para ver si has pecado. Piensa en esto: ¿Viviste con Jesús hoy? Si lo has hecho, puedes tener la paz y confianza que no has pecado hoy. Dios ve nuestro corazón. No dejes que el diablo te llene de culpa y ansiedad.

Te dejo con un pensamiento final. El problema del pecado presentado en Romanos 3:23 es resuelto en Mateo 1:21. "Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados."