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Otra Oportunidad
por Pastor Rubén Kassabián
“Estoy en un callejón sin salida...” ¿Es éste su modo de pensar acerca
de la vida y las situaciones penosas y trágicas en que se encuentra
atrapado? Quizás ha pensado que si hubiese sabido hace años lo que sabe
hoy, podría haber tomado otro rumbo. O si hubiese prestado atención a
los consejos de sus padres hubiera escapado de todo esto. Pero ahora
dice: -“Ya es tarde y no tiene solución”. Tiene que “sonreír” y
“aguantar”.
Puede tratarse de distintos problemas. Muchas personas se dan cuenta de
que su matrimonio marcha hacia el divorcio, sin que puedan hacer nada
para evitarlo. Algunos son esclavos de vicios destructivos y se creen
más allá de cualquier posibilidad de salvación. Alguien ha hecho algo
tan malo que cree que no puede ser perdonado. Muchos hombres y mujeres
reconocen que se equivocaron de camino, pero se creen ya demasiados
viejos para cambiar. “La suerte está echada”, dicen. Por lo tanto hay
que “sufrir” y “aguantar”.
Pero todas éstas
son mentiras...
¡El camino SÍ tiene salida! La suerte no está echada. Nadie es tan malo
que no pueda cambiar y nadie es demasiado viejo como para tomar un rumbo
nuevo. Si nos resignamos a una vida inútil, si abandonamos la esperanza,
estaremos perdidos. Pero mientras hay vida, hay esperanza, y esa
esperanza es mucho más grande de lo que usted cree.
Hay un mundo de diferencia entre una situación grave y una imposible. Un
camino puede ser malo, pero no por eso tenemos que seguirlo hasta el
fin. A lo mejor la situación parece insoluble porque usted es demasiado
orgulloso como para confesar que está equivocado y desesperado.
¿No sabe que Jesucristo es la solución para todo esto? A la luz de lo
que Jesús hizo, no hay callejones sin salida, porque Jesús mismo es la
salida. Dios lo envió al mundo, no para ayudar solamente a los casos
fáciles sino también a los que se creían en callejones sin salida.
No negamos la gravedad de los problemas matrimoniales, pero cualquier
herida de este tipo puede ser sanada por medio de un poco de amor desde
afuera. Jesús ofrece ese amor.
Los vicios muchas veces resisten la mejor fuerza de voluntad. Hay que
reconocer que el vicio fue adoptado en el principio para llenar una
necesidad psicológica. Cuando Jesús entra en la vida, ya no son
imprescindibles los vicios.
El criminal más endurecido o el peor degenerado tiene una necesidad
interior de dar y recibir afecto y de comprobar su valor como persona,
aunque sus antecedentes de ofensas contra la sociedad hayan sofocado ese
instinto. A veces una palabra o un hecho muy insignificante rompe la
cadena de maldad y libera a la persona para que se realice en
actividades positivas. Jesús se especializa en este tipo de liberación.
La vejez no es excusa válida para resignarse a la vida equivocada. Una
persona mayor generalmente tiene ideas muy fijas, pero esto se debe
mayormente a su miedo al cambio. Investigaciones médicas en los últimos
años han demostrado que gran parte del envejecimiento es más psicólogo
que físico, y por lo tanto no es necesario. Se debe a la atrofia de
cuerpo y mente, y esto se debe a la falta de ejercicio y alimentación.
Un anciano puede cambiar, sobre todo cuando abre su corazón a Jesús.
En cuanto al callejón sin salida, Dios te quiere dar otra oportunidad.
Las palabras “me equivoqué” o “lo hice mal”, rompen la cadena del
hábito.
No te resignes, hay salida para cada situación difícil de tu vida. Con
Dios interviniendo en tu historia, todavía hay esperanza.
¡Vivamos una vida al 100%!
Pastor Rubén Kassabián |