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Ayudando a Jóvenes en Crisis
Por Jim Burns
En cualquier momento que la persona siente que ha perdido control o no
puede lidiar eficazmente con el problema entonces está en una situación
crítica. Percepción es la palabra clave para definir y lidiar una
crisis.
¿Qué es una
crisis?
La crisis se define a sí misma. Lo que tú puedes considerar una crisis
puede que yo no la vea en ese extremo. En cualquier momento que la
persona siente que ha perdido control o no puede lidiar eficazmente con
el problema, entonces está en una situación crítica. Percepción es la
palabra clave para definir y lidiar una crisis.
Una lista de crisis que se encuentran usualmente en el ministerio de
jóvenes sería: embarazo no deseado, problemas de alimentación, suicidio,
abuso negligente, muerte, comportamiento delincuente, fugas, asalto,
abuso de drogas, alcoholismo, divorcio, promiscuidad, homosexualismo,
ausencia escolar injustificada, rebelión o problemas médicos, para
nombrar tan sólo las crisis más prevalecientes en la iglesia. Yo calculo
que si a todas las personas de su iglesia se les preguntase: ¿Usted o
alguien cercano a usted está pasando por una crisis?, la mayoría
respondería sí, de acuerdo a su propia definición.
¿Qué puede hacer
un líder de jóvenes?
Cuando las personas se encuentran en crisis, por lo general son muy
abiertas para recibir finalmente ayuda. Para muchos que han dejado la
iglesia, cuando una crisis surge en sus vidas, regresan a la iglesia en
busca de ayuda. La palabra china para crisis consiste de dos caracteres.
Uno que significa peligro y el otro oportunidad. Los griegos usan la
palabra crisis para dar el significado de un tiempo de tomar decisión
que podría resultar para mejorar o para empeorar la situación.
¿Qué puede hacer un líder de jóvenes para ayudar a las personas en
crisis convertir ésta en una oportunidad para crecer?
Recibir educación en asesoramiento de crisis. Hay muchos libros
excelentes, seminarios y clases disponibles que tratan con jóvenes que
se encuentran en crisis. Reconoce que tú no eres un consejero
profesional, sino, que más bien los jóvenes a menudo vendrán a ti
primero durante una crisis.
Preparar un buen sistema de referencia. Ten acceso fácil a los números
de teléfono de agencias profesionales y consejeros que pueden llenar las
necesidades de las crisis.
Trabajar con la familia. Cuando una persona de la familia está en crisis
toda la familia sufre. No abandones a los seres queridos.
No sobre enfatizar. Sentir pena por la persona a menudo se interpone en
tus habilidades para dar apoyo objetivo y neutral. El sicólogo cristiano
Gary Collins da nueve pasos prácticos para ayudar a jóvenes en crisis:
1. Ponerse en contacto. Esto involucra ir en busca del jovencito que
tiene necesidad y demostrar tu buena disposición para ayudar.
2. Reducir la ansiedad. Esto puede incluir mantener la calma, escuchar
cuidadosamente y con sensibilidad, dar ánimo y una esperanza realista
3. Concéntrese en los temas. Los jóvenes en crisis se sobrecogen con
facilidad por los sucesos imprevistos en sus vidas, y pueden recibir
ayuda de observadores más objetivos que pueden determinar qué
necesidades deberán resolverse inmediatamente, como también aquellas que
se harán a largo plazo.
4. Evaluar los recursos. Ayuda tomar nota de los recursos individuales
del joven (inteligencia, habilidades, fortalezas, etc.) recursos
interpersonales (familia, escuela, amigos, y otras personas que pueden
ayudar), y recursos espirituales (creencias, nivel de madurez
espiritual, inclinación a la oración, etc.).
5. Planear la intervención. Tratar de ayudar a los jóvenes en crisis,
toma algunas decisiones sobre lo que se puede y se debe hacer para
lidiar con las circunstancias presentes.
6. Dar ánimo. Esto pone al joven en movimiento y le hace lidiar con la
situación de la mejor forma posible.
7. Infundir esperanza. Señalar lo positivo, compartir de la Palabra de
Dios, aceptar la necesidad que tiene el joven de expresar enojo, dolor,
y retar sus pensamientos de auto derrota.
8. Cambiar el ambiente. Consigue el apoyo de amigos y familiares, anima
a otros a orar, da asistencia práctica y refiérelos cuando sea
necesario.
9. Dar seguimiento. Mantente en contacto con el joven y luego discutan
ambos cómo se trató con la crisis, y cómo crisis similares pudieran ser
tratadas de forma más efectiva en el futuro. |