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De Triunfo en Triunfo
por Rene Gonzalez
Creo firmemente que cada uno de nosotros tenemos una misión, un
propósito en la tierra. No es justo que muramos sin que se cumpla esa
misión. Muchos no lo logran porque viven aferrados a un pasado que los
marcó por diversas experiencias.
Lo peor es, pertenecer a la altura y vivir en las profundidades del
fracaso. Este libro es para personas que quieren ir de triunfo en
triunfo. Gente que no se mide por sus logros alcanzados, sino que se
miden por el depósito que tienen adentro.
Que han puesto su confianza en Dios, y están listos para ser promovidos
al próximo nivel.
Junto a corrientes de aguas
“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto a
su tiempo y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará.” Salmo 1:3
Para ser promovido a otro nivel tenemos que conocer el nivel donde
estamos y por qué estamos en este nivel.
A medida que fluyen ideas y se desarrolla este libro en mi mente, han
seguido fluyendo pensamientos e ideas en mi corazón, y el Espíritu de
Dios me ha inquietado a observar algunos detalles del Salmo 1
especialmente el versículo 3.
Hay
dos preguntas que son necesarias que nos hagamos:
1.- ¿Qué está sucediendo en mi vida?
2.- ¿Quién me plantó en este lugar?
Si en el lugar donde estás en este momento sientes que las aguas están
estancadas, no sientes el refrigerio del Espíritu de Dios, sientes que
no estás creciendo espiritualmente, que tus raíces mueren, que no estás
dando frutos.
Que te sientes estéril e incapaz de dar a luz ideas, sueños, propósitos;
tus hojas se caen y no estás prosperando, pueden existir varias razones
que debes analizar:
Qué tipo de gente está a tu lado.
Qué tipo de información es la que estás recibiendo.
Qué deseos nacen en tu corazón cada vez que ves tu condición.
Quizás Dios te secó el arroyo para que te muevas a otro nivel.
En situaciones como éstas, donde nos sentimos secos e ignorados, donde
los grandes nos pasan por alto y parece que nunca llegaremos a nuestro
destino, es cuando este salmo cobra vital importancia, porque es ahí
donde el consejo del malo hace eco en nuestro corazón.
Es cuando las voces extrañas emiten su opinión seduciendo nuestras
ansias de superación y debilitando nuestro carácter.
El rey David antes de ser coronado rey y mientras huía de Saúl fue
tentado por uno de los fieles. David no se dejó vencer por el consejo
del malo. (1 Samuel 26:89)
Dios hará lo que tenga que hacer para cumplir su propósito en ti
Te abrirá los ojos para que veas este tipo de gente y afinará tus oídos
para que distingas sus voces. Él te sacará de donde tenga que sacarte.
Abraham salió de la tierra de su comodidad a una tierra que no conocía.
Él no tenía idea de lo que le esperaba. Había tenido éxito en su tierra
de origen, pero Dios siempre nos quiere dar más. Él había alcanzado
éxito, pero el éxito tiene muchos niveles.
Como tú eres árbol del plantío de Jehová, él tiene todo el derecho de
desterrarte y plantarte en el lugar donde solo él sabe que darás fruto.
No hay nada más frustrante para un soñador que no poder da a luz sus
sueños. Es esa frustración la que te lleva a cometer graves errores y a
tomar decisiones a la ligera.
La bendición que tenemos los árboles de Dios es que no importa el lugar
donde él nos plantó, estamos destinados a crecer y a llevar frutos.
Estoy seguro que siempre habrá corrientes de agua.
“En las alturas abriré ríos y fuentes en medio de los valles, abriré en
el desierto estanques de agua, y manantiales de aguas en la tierra seca”.
(Isaías 41:18)
Esta es la herencia de los árboles de Jehová que aun en el desierto
estamos destinados a crecer. ¿Dónde nos llevará?, no sabemos. ¿Cómo lo
hará? Tampoco lo sabemos. El Dios nuestro tiene un plan bueno y
perfecto.
A Dios no hay que entenderlo, hay que obedecerlo
Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió
estatua de sal. (Génesis 19:26)
Dios le dijo a Lot que saliera de Sodoma, pero su mujer se aferró a la
vida que disfrutó en aquella ciudad.
Es peligroso aferrarnos a cosas tales como, lugar, ministerio, amistades,
etc. Porque los planes de Dios para con nosotros son progresivos, hoy
estás aquí y mañana estarás en otro lugar. Es que la nube de Dios se
sigue moviendo.
Él es el mismo en carácter, pero su misericordia es nueva cada día. Aun
hay cosas que Dios quiere mostrarte y en el lugar en que estás, no te
las mostrará. Te invita a salir al monte y allí hablará contigo.
Lo peor que te puede suceder es aferrarte a tu condición y cuando debas
emprender tu camino hacia tu destino, mirar atrás. Hay una tierra que
espera por /ti. Dios cuenta contigo para este suceso, no temas, solo
confía. Tu hora ha llegado, serás plantado en el huerto de los sueños de
Dios.
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Este artículo ha sido tomado del libro:
No desmayes
por René González
Editorial Vida |