Como padres, podemos afectar profundamente la dirección que toman las vidas
de nuestros hijos por medio de las palabras que les hablamos. Yo creo que
como matrimonio podemos delinear la dirección para toda nuestra familia.
Como negociante, puede ayudar a determinar la dirección para sus empleados.
Con nuestras palabras, tenemos la habilidad de ayudar a moldear y formar el
futuro de cualquier persona sobre quien tengamos influencia.
Y cada uno de nosotros tiene influencia sobre alguna otra persona. Usted
posiblemente no considere ser un líder, pero sin embargo, sí tiene un
círculo de influencia, alguna persona o grupo que le respeta. Aun si usted
es un adolescente, alguien valora su opinión. Es vital que hablemos “cosas
buenas” a las vidas sobre las cuales tenemos influencia. Eso no quiere decir
que nunca estaremos en desacuerdo con ellos o que nunca tendremos que
confrontarles o corregirles, pero el tono general de nuestras palabras a
ellos deberá ser positivo.
Una madre bien intencionada constantemente regañaba a su hijo adolescente:
“Eres tan flojo; y nunca serás algo bueno! Si no te comportas, nunca
lograrás entrar en la universidad. Lo más seguro es que terminarás
metiéndote en problemas”.